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LA MUJER INDIGENA

RIGOBERTA MENCHU

 

Por:  Celia Moreno-Serrano

 

“La sonrisa, es el encanto de la mujer, es la canción valiente de nuestra lucha”  este verso de Ibeler, hermano de Olowaili, simbolisa muy bien a la mujer, entre afectividad, sensualidad, tenacidad, esfuerzo y lucha.  Olowaili, figura mítica o real, poco importa, es el simbólo de lucha de la mujer Kuna.  La única mujer que según la tradición Kuna, luchó para defender el territorio o “la madre tierra”.

El indio y el negro, han sido y siguen siendo discriminados.  Algunas personas han internalizado estos terminos como inferiorizantes, despectivos o insultativos, la prueba de ello es que muchos se esfuerzan por encontrar entre sus antepasados, ancestros blancos, lo que evidentemente es más meritorio.  Otra evidencia de esto, es que en este país de mestizos, nadie quiere tener razgos indigenas o negroides, ser llamado: “indio o negro” es considerado como un insulto.

Para comprender a otro ser humano en su identidad y en su diferencia es necesario ponernos en su lugar.  Imaginese el choque cultural que es el de confrontar otra cultura, con otros códigos sociales, costumbres, lengua, en dónde lo que era permitido: la propiedad colectiva de las cosas, por ejemplo, ya no lo es.  A esto agreguele el dolor que debe sentir un ser humano al que se le mira con lástima y algunas veces hasta con desprecio.  Imaginese que se siente cuando la gente se mofa de sus atuendos tradicionales, de su forma de hablar o de su aspecto físico.  Que dolor el que aún encontremos dichos comportamientos en nuestro Panamá mestizo y crisol de razas.

Rigoberta Menchu, ha situado a la mujer indigena en un sitial que ninguna otra mujer había alcanzado anteriormente en el plano internacional, por este motivo merece nuestra más profunda admiración, consideración y respeto.

Rigoberta Menchu, activista de los derechos humanos y premio nobel de la paz de 1992, nació en un pequeño pueblo localizado en el norte de Guatemala, Chimel, en 1959, decendiente de la antigua cultura Maya-Quiché.

No tuvo la oportunidad de ir a una escuela, ya que las necesidades económicas de la familia la llevarón a trabajar desde muy temprana edad, ocho años, en las plantaciones de café y algodón de las costas.  Allí conoció, las terribles condiciones de los trabajadores del campo, quienes a las largas jornadas laborales, le agregan las pesimas condiciones de vida.  Aquí también conoció el dolor profundo que ocasiona la perdida de un ser querido.  Dos de sus hermanos murieron en las plantaciones, uno del envenenamiento causado por los pestisidas y el otro de malnutrición.

Su padre fue un lider campesino indigena, que se distinguió en las luchas por la posesión de las tierras, llevadas en contra de los terratenientes y de la cupula militar en el poder; lucha que le acarreo arrestos multiples.

En 1979 el hermano de Rigoberta, Petrocinio fue raptado por soldados, torturado y quemado vivo delante de su familia.  El año siguiente en 1980, su padre junto con 38 lideres indigenas fueron quemados frente a la Embajada de España, cuando protestaban por la violación de los derechos humanos indigenas.  Su madre fue raptada, violada, torturada y asesinada en 1981.

Luego de la muerte de su madre, en 1984, Rigoberta se establece en Méjico y escribe su biografía, “Yo Rigoberta Menchu”; en donde describe sus sufrimientos y los del pueblo indigena.  Este libro y su actividad en pro de los derechos humanos atrajo la atención internacional sobre los conflictos en Guatemala.

Por toda esta labor y su vida de lucha que es un reflejo de su profunda convicción, le otorgarón el premio nobel de la paz en 1992.  Con el monto de este premio, Rigoberta creó una fundación en pro de los derechos humanos del pueblo indigena.  Fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad en el Año Internacional de los Pueblos Indigenas en 1993 y Asesora Personal del Director General de la UNESCO.

Respeto y admiro en Rigoberta Menchu su tenacidad, su fuerza y el orgullo que posee de su identidad indigena, que se entremezclan con un dominio absoluto del lenguaje, el manejo de los conceptos y con un conocimiento ecléctico en diversos temas socio-políticos y económicos a nivel regional e internacional.

En cuanto a nuestras mujeres indigenas panameñas, el encuentro de mujeres Clara González, llevado a cabo el día 8 de marzo de 1993 en el Colegio Javier, conformó la organización de la mujeres indigenas: Kunas, Ngóbe-Buglé, Emberá-Wounaan y Nazos.

Como ya sabemos la unión hace la fuerza y el nacimiento formal de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indigenas de Panamá, el 11 de junio de 1993, en la comunidad de Capira, Chorrera, marca el inicio de la vida organizativa del conjunto de las mujeres indigenas.

La Democracia no es un concepto vacío; implica aceptación de la diversidad, diversidad de ideas, de credos, de ideosincracia, de culturas y de razas.  Construir la Democracia implica que eduquemos a nuestros hijos con el más grande y profundo de los respetos por sí mismo y por el otro ser humano, aquel que es diferente a mi en todos los aspectos, fisica, social, cultural, intelectual, y psico-afectivamente.  Porque a pesar de ser diferentes todos tenemos el derecho a la vida, a la aceptación y a hacer parte integra y total de la “humanidad”.